Caminando por este hermoso sendero mis 5 sentidos se afinan al entorno de manera que puedo apreciar cada detalle minuciosamente. El verde chillante del mí alrededor es como el de los ojos de una mujer bella a la luz de la luna, lo único que cambia es el oscuro café de la suave tierra masajeando mis pies con cada paso y los troncos de los vastos gigantes herbolarios que se alzan a mi lado. Mi vista se va desvaneciendo en el horizonte debido a la niebla que baja desde el cielo para reposar en mi camino, envolviéndome en un frio apreciable.
En unos instantes mi nariz se ve sorprendida por la dulce fragancia que emana el bosque, como un susurro de las hojas que trae el viento. Es un aroma exquisito que tranquiliza mi cuerpo, no estoy seguro si es el musgo o los helechos los causantes de este olor que me invade, pero vaya que es satisfactorio. Por otro lado, la corteza de los arboles parece carecer de aroma, ya que la verdadera fragancia del árbol se encuentra en la copa, donde las aves crean sus nidos para que los inocentes críos entren al mundo y gocen inmediatamente del perfume natural.
La tierra, sorprendentemente blanda bajo mis pies descalzos esta húmeda y cálida a la vez, como el beso de una dama enamorada. Esta enorme serpiente de sendero sigue infinitamente por el bosque sin razón ni propósito. La corta alfombra de musgo a los lados es suave y cómoda, al grado que sería delicioso dormir ahí. La corteza de los arboles es áspera y dura a mi contacto, mientras que las hojas acarician mis manos con dulzura. Mi lengua saborea la clara agua que gotea desde los cielos, reposando en las hojas para satisfacer la sed de cualquiera.
Lo más espectacular es el sonido. La tranquilidad del bosque solo se ve interrumpida por el trueno de una tormenta distante, el silbido de un halcón, el precipitante estruendo de la lluvia al caer, el ulular de una lechuza y la armónica melodía de un joven pasajero silbando alegremente. A lo lejos escucho una pequeña manada de venados, el sonido de sus acolchonados cascos siendo amortiguados al trotar por la tierra. El aullido de un lobo interrumpe mi trance auditivo y regreso a la realidad… Estoy sentado en mi computadora viendo tontamente la foto de un hermoso paisaje en el que desearía estar….



